miércoles, 25 de octubre de 2017

Ronsoco en peligro de extinción

Ronsoco, jomo, carpincho, capibara o chigüire (Hydrochoerus hydrochaeris), es el roedor viviente de mayor tamaño y peso del mundo. Habita en manadas en regiones de climas tropicales y templados siempre cerca del agua, los que van desde los humedales del este de Panamá y de Sudamérica, al norte y oriente de los Andes, hasta el centro de la Argentina.
Tiene un cuerpo pesado en forma de barril y una cabeza pequeña, con un pelaje pardo rojizo en la parte superior del cuerpo que se vuelve pardo amarillo en la parte inferior. Pueden crecer hasta 1,30 m de largo y llegar a pesar 65 kg. Presenta pies ligeramente palmeados, prácticamente carece de cola y tiene 20 dientes. Sus patas posteriores son algo más largas que las anteriores, y los hocicos son romos, con los ojos, narinas y orejas en la parte superior de la cabeza. Las hembras son un poco más pesadas que los machos.
Su área de distribución comprende casi toda Sudamérica al este de los Andes en las cuencas del río Orinoco, del Amazonas y del Río de la Plata; cubriendo desde el este de Venezuela y la Guyana hasta el Uruguay y el norte y centro de la Argentina. Pueden vivir en diferentes tipos de hábitat, pero muestran preferencia por algunos en concreto. Suelen encontrarse cerca de lagos, ríos, marismas o manglares. También necesitan un suelo firme para dormir, idealmente con una vegetación espesa que les sirve de protección. Para alimentarse no tienen problema en adentrarse por la sabana y herbazales. La mayor densidad de población de carpinchos se encuentra en las extensas zonas húmedas de Sudamérica, como el Pantanal, o la región de los Llanos del norte del continente, bañada por el río Orinoco. Viven mayoritariamente en las llanuras, pero también habitan en altitudes de hasta 1300 metros por sobre el nivel del mar. En comparación con otras especies animales de Sudamérica, las capibaras toleran bastante bien los cambios de hábitat provocados por la actividad humana, y también pueden sobrevivir en zonas transformadas en plantaciones o pastos.
Brasil ha logrado convertir este gigantesco roedor en un animal de granja, pese a las dificultades para su crianza y alimentación. Es necesario esterilizar a los machos a la edad entre 6 y 9 meses para evitar que se vuelvan agresivos y territoriales. Los capibaras están considerados animales afectuosos y limpios. Es necesario poder satisfacer todas las necesidades de un animal de este tipo, como un refugio donde cobijarse, comida adecuada, hierba y paja, así como un espacio de agua donde pueda jugar (sin agua donde poder bañarse, los capibaras pueden desarrollar un trastorno cutáneo que en algunos casos puede llegar a ser mortal). Para su crianza efectiva de granja se han creado grandes piscinas prefabricadas.
Muchos de los hábitats adecuados para esta especie se encuentran en regiones muy utilizadas para el pastoreo. Como los humanos preparan fuentes de agua para sus animales, minimizan la cantidad de carnívoros por medio de la caza y como los bovinos mantienen la hierba corta, en muchas zonas se ha producido un aumento de su población. Censos de los latifundios bovinos de la región de los Llanos revelaron una densidad de Hydrochoerus hydrochaeris de entre 50 y 300 /km². Los propietarios de terrenos de pastoreo los persiguen, especialmente durante la estación seca, ya que consideran que las capibaras arrasan con la comida de sus animales. Sin embargo muchas personas consideran que es cruel la matanza de dicho animal por parte de estos latifundistas, ya que se hace a garrotazos, disparos o con perros de caza. 
En las regiones en que son cazados en cantidades comerciales, como por ejemplo en las regiones de la frontera colombo-venezolana, ya son raros sus avistajes por parte de los locales. En otras naciones, como en el Perú, su número se ha reducido drásticamente o han desaparecido como consecuencia de su consumo voraz o la desaparición de su hábitat. Aunque, en general son abundantes y tienen en una amplia distribución en otras regiones del continente suramericano, no se les considera una especia amenazada por tal motivo.

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